Autor Tema: El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?  (Leído 553 veces)

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Desconectado Ozo

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El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« en: Febrero 25, 2016, 09:11:34 am »
Anteponiéndose a la digitalización de nuestras vidas, los vinilos resurgen con unas cifras de venta récord: ¿calidad de sonido, moda o algo más?

Los vinilos están de moda. Pese a que nuestras notas, agendas, calendarios, fotos y forma de comunicarnos son digitales, por los grandes beneficios de uso y almacenamiento que aporta este medio, la venta de viniloscrece exponencialmente cada año y ya está a punto de superar el récord de ventas anuales en este formato, que data de 1996, cuando no existía música digital.

¿Por qué? ¿Cómo es posible que hoy en día, teniendo a nuestra disposición millones de canciones a un solo click donde, cuando y como queramos escucharlas, el formato analógico crezca cada vez más?

Muchos alegan que los vinilos tienen una calidad superior de sonido a la de los CD o música digital con compresión sin pérdida. Argumento que es totalmente falso. Los vinilos suenan diferente, no mejor.

El vinilo

Desde un punto teórico, no hay razón alguna posible por la que se pueda afirmar que los vinilos suenan mejor.

Hay varios problemas en su formato, ya que están limitados físicamente debido a que deben estar grabados de forma que no haya saltos en la reproducción o cause distorsión. Estos requisitos limitan el rango dinámico de la grabación (diferencia entre la nota más intensa y la menos intensa) y el rango de frecuencias que pueden ser reproducidas.

Los sonidos graves tienen una frecuencia de vibración más baja por lo que haría falta más vinilo para cubrir que si la melodía fuera aguda. Si las notas son muy agudas, la aguja tendrá dificultades para reproducirlas, causando una audible distorsión.
Muchas de las virtudes del vinilo, son en realidad defectos

Por eso, los ingenieros que masterizan vinilos suelen acotar el rango de frecuencias de la grabación, eliminando las frecuencias muy altas y las muy bajas, usando métodos que alteran la música. Este artículoexpone muchos de los desafíos que conlleva grabar música en vinilo.

Las altas frecuencias son más comunes de lo que podríamos pensar en primer instancia. Un fenómeno musical muy famoso en la producción musical es la sibilancia, sonido agudo semejante al silbido que produce el aire al pasar por nuestras vías respiratorias al pronunciar consonantes como la "s" o la "z" de forma rápida. Los ingenieros tienen que editar estos sonidos, ya que causarían distorsión en el vinilo,alterando el resultado final.

Además de ser este uno de los inconvenientes más importantes en su producción, hay otros muchos que surgen el la producción de los mismos: desde la aguja, la degradación del vinilo en cada uso, que incluso una mota de polvo afecte al sonido etc.

El CD

Los vinilos son analógicos, por lo que en teoría son la reproducción "exacta" de la onda de audio original. Para convertir a esa onda a digital hay que tomar muestras a cierta frecuencia de la onda y convertirlas a un dato digital.

Hay que tener claro que en el CD, por muchas muestras que tomemos, nunca se podrá almacenar toda la onda del sonido como ocurre en las señales analógicas. Algo que es inherente a la hora de convertir una señal analógica a una digital.

Pero este argumento de "pérdida de información" carece de sentido: por un lado los vinilos no pueden representar con exactitud el sonido tal y como es grabado, por los defectos físicos en la reproducción de ciertas frecuencias y, porque, pese a que los CD no puedan replicar con exactitud la onda, en la práctica es suficiente para que nuestro oído no pueda percibir diferencia alguna.
La pérdida de información al pasar a digital es inapreciable en la práctica

La frecuencia de muestreo del CD debería ser más que suficiente según el teorema de muestreo de Nyquist Shannon, y es por eso que esa frecuencia no fue seleccionada al azar. Esta frecuencia y la de la casi totalidad de canciones que reproducimos a través de iTunes, Spotify etc. es de 44.1Khz, lo cual significa que las grabaciones en CD toman 44.1000 muestras de la onda de sonido por segundo y que, según el Teorema, serían más que suficientes para capturar las frecuencias de 20Khz (más del doble de muestreo que la frecuencia de la onda).

Hay personas que pueden escuchar ondas de más de 20Khz, aunque son casos aislados y la mayoría de personas no logran apreciar frecuencias por encima de los 16Khz (en oídos jóvenes). Aún teniendo en cuenta esa supuesta pérdida de calidad, hay muchos formatos digitales que son producidos a una frecuencia de muestreo de 96Khz e incluso a 192Khz. Algo curioso cuando la mayoría de micrófonos de estudio no llegan a esa frecuencia, ni mucho menos los altavoces que la reproducen.

¿Por qué se prefiere el sonido del vinilo entonces?

Dejando a un lado los apartados ajenos al sonido, he de tocar dos puntos claves en el mundo de los vinilos:

La calidez de su sonido

Muchísimos aficionados ensalzan el sonido analógico, dulce y agradable del vinilo, incomparable al frío e inerte sonido digital.

Comprendo que a los aficionados del vinilo les guste más como suenan sus artistas favoritos en ese formato. Pero les gustan las incapacidades del vinilo, el recorte de las frecuencias altas y bajas que hacen que el sonido sea más suave y se resalten los medios y graves, dando la sensación de sonido "cálido". Los graves están suavizados y los agudos estridentes bajan su frecuencia.

La "calidez" también viene ligada a los fallos del propio tocadiscos. Como la Universidad de Waterloo Stanley Lipshitz alguna vez explicó a Popular Science, el sonido del altavoz y las fluctuaciones debidos al cambio de altura de la aguja pueden provocar que el registro vibre. La aguja a su vez lo recoge y que se traduce en un sonido “más cálido” que tiende a resultar más agradable.

Mayor cuidado de las masterizaciones

Hace muchos años tener un buen equipo de música era lo más. Muchos audiófilos de todo el mundo invertían mucho dinero en sus tocadiscos, etapas y altavoces para que el sonido fuese de la mayor calidad posible. Por eso antes las grabaciones y masterizaciones estaban muy cuidadas: la calidad de sonido era lo primordial.

En la era digital, la música empezó a estar comprimida a bajos bitrates (mp3 por ejemplo), ya que era más conveniente poder almacenar grandes cantidades de música o poder descargar una canción más rápido a una mayor calidad de música que no iba a ser apreciada por la gran mayoría ya que suele reproducirse en equipos de baja gama e incluso por los altavoces del ordenador o de los teléfonos móviles en los que la baja calidad de los mismos resultaba "incompatible" con formatos más fieles.

La calidad de la grabación de los nuevos trabajos musicales es cada vez menos cuidada. Y es por eso que muchos devotos del vinilo aprecian y añoran el cuidado puesto en esas obras de artes que contenían los vinilos. Esto no quiere decir que no haya CDs magistralmente grabados y masterizados, pero cada vez son menos los artistas que cuidan la calidad de sus trabajos.

El ritual de escuchar música

Hay una clara diferencia entre escuchar una lista de reproducción en Spotify e ir a nuestra balda, sacar el vinilo que queremos escuchar, desenfundarlo, ponerlo en el tocadiscos y apreciar la música, sin hacer nada más.

Uno de los grandes problemas de la era digital y del alto ritmo de nuestras vidas es la poca atención que ponemos a los detalles y al esfuerzo que conlleva disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Lapredisposición a escuchar los detalles y envolvernos con la música es mucho mayor en este caso que dando un simple click y dejar la música sonar. Es por ello que entiendo a los devotos de este formato.

¿Está mal preferir el sonido del vinilo?

Por supuesto que no. Es más, casi todos los auriculares Hi-Fi de consumo realzan siempre un tipo de frecuencias. Los auriculares con una respuesta en frecuencia totalmente plana se suelen usar en estudios, donde es primordial escuchar lo que quieres grabar tal y como sonará.

El CD es más fiel al poder albergar frecuencias que los vinilos no pueden, o al carecer de los defectos y deterioro que sufren estos con el tiempo. Pero es normal que a muchísimas personas les guste el sonido que dan los vinilos en contraposición a la mayor fidelidad del CD.

La gran diferencia es que el vinilo no es mejor, suena diferente y para muchos oídos es más agradable.

¿Moda hipster?

Como ya hemos estipulado, la calidad de sonido no puede ser la clave del auge de los vinilos cuando la gran mayoría de usuarios no invierte dinero en mejorar la calidad de su equipo musical, ni está preocupada por el bitrate de sus ficheros digitales como así demuestra el auge de las plataformas streaming frente al CD, donde la mayoría de canciones son ficheros mp3 a 128Kbps.

La mayoría de compradores de vinilos suelen ser jóvenes de entre 25 y 40 años, los cuales en su mayoría ni han conocido o disfrutado los vinilos en la era pre-digital. ¿Por qué los compran descartados los motivos puramente musicales?

Los vinilos poseen un valor añadido estético y cultural más allá de la música

Lo retro está de moda, y muchas personas aman el diseño de las portadas de los LP de sus artistas favoritos, así como coleccionarlos y mostrarlos. Los LP son considerados auténticas obras de arte y es comprensible y lícito que quieran las obras de sus artistas favoritos en este formato.

Muchos vinilos no son tan siquiera reproducidos jamás, y son parte de la decoración de muchos locales y casas de los aficionados a la música, como si fueran pequeños retratos de épocas musicales pasadas.

Pero no solo los grupos musicales de hace décadas disfrutan el incremento de ventas de este formato. Artistas como Daft Punk están lanzando sus trabajos en vinilo acompañados de los formatos digitales. Hay una demanda creciente y el trabajo que cuesta grabar un vinilo es sinónimo muchas veces de cuidado, trabajo en la producción musical y prestigio.

¿Carecen de sentido los vinilos hoy en día?

¡Por supuesto que no!, son un formato fantástico para escuchar música. Son obras de arte muchas veces y su sonido agrada a muchísimos aficionados, además de ser un respiro de la jungla digital en la que vivimos.

Lo importante no es el formato, es la música. Siempre será más importante el trabajo y calidad de producción en la grabación del álbum que el formato que compremos para disfrutarlo. De nada sirve tener el mejor equipo de sonido, con el formato más fiel si la calidad de grabación es indigna. La buena música es lo primordial, y todas las formas de disfrutarla son lícitas.

Los vinilos vuelven a estar de moda, y es una gran noticia para los músicos y aficionados de la música, pero no, no es por sonido. Es por algo más.
”Te puedo o gustar o me puedes odiar.”

Desconectado mascota infiel

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Re:El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« Respuesta #1 en: Febrero 25, 2016, 01:00:48 pm »
Una nota sobre el tono.

Desconectado Unicordio

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Re:El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« Respuesta #2 en: Febrero 25, 2016, 05:51:19 pm »
Si, de otra cosa, pero con el tono de fondo.
Para todos los que creían que estaban mal...

Desconectado Ozo

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Re:El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« Respuesta #3 en: Febrero 25, 2016, 07:09:29 pm »
la nota dice lo que siempre pensé: los vinilos suenan diferente pero no suenan mejor. desde la existencia de los CD pude escuchar la música sin los pops, cracks y otros ruidos, descubrir nuevos planos sonoros y ni hablar de la practicidad y el acceso a millones de cosas que antes eran solo para quienes podían acceder.
hay que sacarse el prejuicio antitono.
”Te puedo o gustar o me puedes odiar.”

Desconectado Avex

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Re:El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« Respuesta #4 en: Febrero 25, 2016, 08:21:20 pm »
Más alla del tono, el audio, la calidad, etc..rescato de la nota un tema central que para mí es hacerse el tiempo y el lugar para disfrutar y apreciar un disco como se solía hacer antes.
Si es en Cd o vinilo es secundario a esta altura. Lo importante es volver a jerarquizar la escucha de la música al mismo nivel de leer un libro o ver una buena película.

Youtube, Spotify y demases estan muy bien pero conspiran contra la idea de tener el espacio adecuado, hacerse el hueco y apreciar una grabación en toda su dimensión.

Sigo pensando que sería una buena idea armar "clubes" o reuniones en donde uno se junte a oir discos en buena calidad y un ambiente propicio y debatir sobre los mismos.

Desconectado mascota infiel

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Re:El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« Respuesta #5 en: Febrero 25, 2016, 09:31:00 pm »
Eso es cierto, ahora toda la música es música de fondo.

Desconectado Ozo

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Re:El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« Respuesta #6 en: Marzo 16, 2016, 08:45:04 am »
El CD aguanta contra vinilos y streaming

La industria tiene en las descargas legales y el vinilo sus nuevas niñas mimadas, pero no piensa abandonar un formato que todavía le genera ingresos interesantes. Sony Music, por ejemplo, no publica ningún disco que no salga en CD.

 Por Leonardo Ferri

Un soporte físico para el almacenamiento de música. Una obra artística. Un conjunto de números almacenados en un disco de policarbonato cubierto por una capa reflectante de aluminio. Un objeto palpable y real. Cuarenta y cuatro mil cien muestras por segundo a dieciséis bits de resolución. El símbolo del lucro y la ambición de la industria discográfica. Un signo de modernidad a mediados de la década del 80 y una muestra de obsolescencia tecnológica en el presente. Es posible hacer muchas afirmaciones sobre el CD musical y su contenido, pero resulta justo decir que el disco compacto todavía es el último formato surgido en hacerle el honor a la idea de un álbum como un todo indivisible, con sus canciones, un orden en los tracks y su arte. ¿Cuándo fue, entonces, que el CD se convirtió en uno de los objetos más desdeñados por los fanáticos de la música y los puristas del audio?

Suele decirse que el formato que trajo una renovación al sonido de la música y que enseñó a mejorar la calidad de las grabaciones parece tener los días contados, aunque no queda claro si esa es una afirmación basada en hechos reales (las ventas de CD frente a las de otros formatos) o en el lobby que hacen las compañías para comercializar a sus niños mimados del momento: las descargas digitales y las ediciones en vinilo (ver aparte). Según el ingeniero de sonido, músico y productor artístico Alvaro Villagra, el CD es el formato que más democratizó el acceso a un buen sonido. “El CD es el formato que subió la calidad de escucha media para todo el mundo”, enfatiza. Desde su visión, no hay un formato que sea mejor que otro, aunque sí hay diferencias: “una buena grabación en cinta abierta reproducida en una buena máquina bien ajustada, o una grabación digital de alta resolución a 24 bits y 96 kHz es mejor que casi todo; pero es algo que sólo se encuentra en los estudios de grabación”, resume.

Puertas adentro de las compañías discográficas, no parece haber planes de hacer desaparecer al disco compacto, aunque admiten que los números de ventas no son los de la década del 90. “Todos los discos que editamos en el país salen en CD, no hay nada que salga sólo en digital o sólo en vinilo”, explica Javier Caso, A&R de Sony Music Argentina. “El CD estandarizó el buen sonido y se sigue vendiendo bien, sobre todo en artistas como Abel Pintos o Lali Espósito, que venden un mínimo de 100 mil copias”, analiza, no sin admitir que “lógicamente, no son los números de años atrás y es natural que el público elija el formato que prefiere, nadie impone nada”. “Y aunque sea cierto que lo digital está creciendo como se sabe y como se siente, sobre todo con Spotify, nadie en la industria (al menos en el país) está dejando de lado al CD”, finaliza.

¿Por qué es que el CD fue poco a poco ganando cierta mala fama? Las principales críticas que se le hacen están relacionadas a su frecuencia de muestreo (esto es, la cantidad de información digital que contiene para ser reproducida y traducida como sonido y asemejarse a la realidad) y a la resolución de 16 bits (lo que podría explicarse como la “profundidad” o definición del sonido y que se traduce en el rango dinámico del audio). Un repaso por “The Compact Disc Story” –un brief publicado por el ingeniero holandés Kees A. Schouhamer Immink, integrante del comité de profesionales reunido por Sony y Philips durante la década del 70 para consensuar el nuevo formato– deja en claro que el CD fue el resultado de muchas investigaciones y trabajos, pero también de cuestiones ligadas al sentido común: “el muestreo de 44.1 kHz se decidió porque iba a ser más fácil de memorizar que 44.056, y los 75 minutos de capacidad no tuvieron nada que ver con la duración de la Novena Sinfonía de Beethoven (NdR: dura 74 minutos), sino con que pensamos que si al cassette le había ido tan bien, no había necesidad de innovar demasiado en ese aspecto”.

“Es cierto que los 16 bits y 44.1 kHz del CD ya están obsoletos, y debería existir un reproductor de audio digital de 24 bits y 96 kHz, pero eso no significa en absoluto que el compacto suene mal en sí mismo”, afirma Villagra. “Tiene una calidad de grabación digital no demasiado alta pero aceptable, y en la Argentina sirvió para mejorar muchísimo la calidad de audio de los discos, porque los vinilos nacionales y la replicación de cassettes eran pésimos y arruinaban por completo las grabaciones nuestras, que ya de por sí no eran ninguna maravilla”, agrega. “Un vinilo de 180 gramos puede sonar espectacular, pero para eso tiene que tener un buen preamplificador, buenos parlantes y la púa tiene que funcionar perfecto”, coincide Héctor Castillo, productor e ingeniero de grabación de músicos como Gustavo Cerati, David Bowie, Björk, Roger Waters y Lou Reed. “El CD es buenísimo; hubo problemas al principio, como en toda transición, pero todavía permite continuar con el ritual de poner un disco, leer los créditos y las letras, cosa que no pasa con los archivos digitales y es horrible”, finaliza.

“Nunca me gustó entrar en ese debate de qué suena mejor”, dice Andrés Medina, músico y dueño de una colección de casi 1500 vinilos. “Con el CD me formé musicalmente y todavía los escucho, aunque ahora sólo compre vinilos, y ambos tienen su sonido con sus características.” Según él, la diferencia está en la grabación y no en el soporte físico que la reproduzca: “Hay algunos discos que suenan mejor en CD y otros que suenan mejor en vinilo”. Todo indica que si en el estudio se graba de manera análoga, el vinilo sonará mejor que el CD, porque no se perderán las frecuencias suprimidas por el formato digital. “Lo importante es que la grabación sea muy buena”, asegura Villagra. “Hay infinitas grabaciones digitales de altísimo nivel de audio, pero justamente lo que nos gusta de la grabación análoga es que tiende a cambiar el audio original y suavizarlo.”

“Nos enamoramos de los formatos en el contexto en que los usamos y de acuerdo a la manera en que crecimos con ellos”, define Castillo. “Yo estoy enamorado del cassette porque me recuerda a mi auto y a la ruta... Es una cuestión romántica, aunque sé que no es el formato de mayor fidelidad”. Castillo se define como un antiaudiófilo que prefiere sacrificar audio y enfatizar en la emotividad de la música, sea en el soporte que sea. “Muchos de los primeros vinilos sonaban horrible, pero tenían humanidad, carácter, vibraban con la música, y eso es lo importante de la música: el estado mental en que nos pone, sea en CD, vinilo, cassette o streaming.”

El componente emocional es, entonces, otro factor determinante para no tirar los CD a la basura. “Al igual que el vinilo, el CD es un objeto, tiene una tapa, es tangible y forma parte de la identidad de uno, que puede ser mostrado como una remera y decir ‘esto también soy yo, soy de este clan’”, se entusiasma Castillo. “Hasta con el cassette pasa eso, pero nunca pasará con el MP3 o el streaming. Recuerdo ir a comprar un disco, volver en el colectivo leyendo toda la data ansioso, y después llegar y ponerlo; hoy todo es inmediato y, por ende, desechable. Puede que suene medio como viejo choto y hoy no se lo entienda, pero todavía recuerdo la primera vez que escuché Sonic Youth y el primer disco que compré”, dice Castillo. ¿Quién recuerda el primer MP3 que bajó o la primera canción que puso en streaming? ¿Cómo se comparan la cantidad de reproducciones de contenidos instantáneos frente a la cantidad de discos vendidos por un artista? No queda muy claro, pero entonces... un poco más de respeto con los mayores.
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Desconectado Unicordio

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Re:El regreso del vinilo: ¿sonido para puristas o moda hipster?
« Respuesta #7 en: Marzo 16, 2016, 11:53:00 am »
Sigo pensando que sería una buena idea armar "clubes" o reuniones en donde uno se junte a oir discos en buena calidad y un ambiente propicio y debatir sobre los mismos.

Que buena idea.
Para todos los que creían que estaban mal...

 

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